DUNKERQUE
Una narrativa bélica fiel al conflicto.
Me encanta la Segunda Guerra Mundial. Se trata de uno de los periodos históricos que mejor definen al ser humano y su condición. Al cine, esto no se le ha pasado por alto y se ha encargado de mostrar este periodo de todos los modos posibles: historias desgarradoras que plasman el horror de la guerra, amores imposibles, gestas heróicas, etc. Muchos géneros se han entrelazado con el bélico, pero pocas veces tenemos la oportunidad de que se nos cuenten unos hechos totalmente fieles. Pues bien, Nolan ha conseguido mostrarnos cómo fue, realmente, uno de los acontecimientos más importantes de la Segunda Guerra Mundial: "El milagro de Dunkerque".
Tratandose de un tema que me apasiona, puede que me extienda un poco.
Besitos.

Christopher Nolan es un director que haga lo que haga, nunca deja indiferente. Cuando hace meses vi que iba a realizar una película sobre la 2ªGM, me generó ciertas dudas. No veía a Nolan haciendo una película de este género. Su cine apuesta por unos temas menos reales, se basa en tramas donde la psicología es el punto de atracción, son poco usuales para el espectador medio y sea como sea, siempre consigue hacer comerciales sus películas.
No me desagrada Nolan, El Caballero Oscuro me gustó y Origen es interesante, pero no me parece que sea un iluminado que nos traiga el cine perfecto, como algunos le proclaman. En mi opinión, un director bastante sobrevalorado. Aunque después de ver Dunkerque, el bueno de Nolan ha escalado puestos; genial trabajo de dirección.
La película narra un rescate, una evacuación, algo inusual en el cine bélico. Un punto a favor desde el principio, ya que estamos muy acostumbrados a las gestas ofensivas de los aliados. Un cambio de aires en un género tan explotado viene la mar de bien. Pero, ¿qué fue Dunquerke? Os lo cuento brevemente.
Es 1940 y ha pasado un año desde el inicio de la segunda Gran Guerra. Los Nazis deciden dar un paso crucial y abren el frente occidental. Invaden Países Bajos y Rotterdam es destruida hasta los cimientos. Inglaterra y Francia invaden Bélgica con el objetivo de frenar el avance alemán; pero la invasión de Países Bajos solo era una maniobra de distracción usada por los alemanes para invadir Francia. Usando la técnica Blitzkrieg o "ataque relámpago" y un rodeo por el sur, el ejército alemán pudo con las defensas belgas, inglesas y francesas y acorraló a casi 400.000 soldados aliados en la población franca de Dunkerque. Mientras se preparaba la evacuación, las brigadas francesas defendieron el perímetro de las playas para cubrir la retirada de sus aliados. A esta fase de retirada se la llamó Operación Dinamo, que abarcó del 26 de Mayo de 1940 hasta el 2 de Junio de ese mismo año. El balance de esta operación fue de 123.000 soldados belgas y franceses rescatados, 215.000 soldados británicos devueltos a su país y cuantiosas bajas en la R.A.F., (Real Fuerza Áerea Británica), numerosos destructores británicos y franceses, así como miles de de pequeñas embarcaciones hundidas.
Dunkerque cuenta la historia de ese rescate, esa es su premisa. No debemos esperar que se trate de un Salvar al soldado Ryan. No persigue contar una historia ficticia dentro de un contexto real, sino que trata de mostrar el conflicto ocurrido con la mayor veracidad posible. Es por esto por lo que puede llegar a parecer aburrida en ciertos puntos. Para evitar esto hay que hacer un cambio de perspectiva y ver la película como si estuvieras ahí. Se trata de disfrutar de cada plano que nos ofrece Christopher Nolan, que por cierto, son espectaculares.
Una vez conocemos el contexto, la película se centra en el bando de los aliados. Nos recoge tres puntos de vista distintos: tierra, mar y aire. Este es el primer gran acierto de la película, ya que nos presenta las tres caras del rescate de Dunkerque.
La tierra es la historia de los soldados atrapados en las playas y narra las peripecias de los personajes interpretados por Fionn Whitehead, Harry Styles y Aneurin Barnard. Este punto de vista es el más usado por Nolan para transmitir los horrores de la guerra, la peor cara de esta. La desesperación silenciosa de los soldados y su lucha por sobrevivir llega a sobrecoger al espectador, por lo menos a mí.
El aire es protagonizado por el piloto de la R.A.F., Farrier (Tom Hardy). Este punto de vista muestra a los combatientes que dieron su vida por proteger a los soldados de los constantes ataque de la Lufwaffe nazi. Esta es una de las partes que mejor transmite la verosimilitud de la narrativa, ya que no se trata de los espectaculares combates aéreos librados en Pearl Harbor, por ejemplo, sino que muestra como eran de verdad esas incursiones, donde un avión no estallaba en mil pedazos nada más dispararle.
El mar es la parte más humana. Nos acerca a la población civil que tan pocas veces hemos visto en el cine. Un padre y un hijo comprometidos con su nación que, despreocupadamente ofrecen su ayuda a los soldados.
Una vez explicado estos tres puntos de vista, llegamos al verdadero acierto del filme: la narrativa no lineal de este. El que no se sigan los acontecimientos de una manera cronológica; que no se cuente con una estructura temporal definida aporta un dinamismo crucial a la película.
Nolan se vale de esta narrativa para generar contrastes entre los distintos personajes, que finalmente acaban confluyendo. Los continuos saltos temporales hacen que nos preguntemos sobre dónde están ahora los protagonistas o nos descubren el por qué de la situación en la que se hallaban varios de ellos. Un ejemplo de esto sería una escena de Farrier donde vemos como unos diminutos soldados saltan al agua desde un barco, pero cuando la cámara nos muestra el punto de vista de esos soldados podemos ver la agonía de un hundimiento que desde el aire parecía insignificante.
Aunque esto también tiene una parte negativa para mi. Los cortes entre escenas suelen ser bruscos y no llegan a cerrar la acción de la escena anterior. Esto no me desagradó en exceso al principio, pero con la repetición del proceso acabó por cansarme. Se rompía el ritmo del film en más de una ocasión.
No se si Nolan realiza esos saltos temporales con una intención narrativa o lo utiliza como una mera técnica que le haga distinguirse de los demás directores de cine bélico; con el fin de añadirle una dificultad artificial a la película, como ya hemos visto en muchos de sus films. Espero que sea lo primero, porque es preciamente por lo segundo por lo que Nolan no me cae bien. El ejemplo más claro de esto está en la película Origen. Christopher Nolan te muestra un complejo e interesante mundo onírico, pero le da al espectador toda la información de manera tremendamente clara. Como si fuesemos tontos y no pudieramos resolver los problemas narrativos que se nos plantean. Me estoy yendo por las ramas, tanquilos que ya vuelvo.
Los personajes y el reparto elegido para darles vida son otros de los puntos a favor. El gran abanico de personajes que se nos presentan en la película no entorpece el desarrollo de la misma. Todos los personajes cuentan con una similar carga e importancia narrativa, no hay una jerarquización. Es cierto que el aviador o el joven soldado se llevan gran parte de la atención del público, pero en la película son simples hombres luchando por sobrevivir.
La elección del reparto es magnífica y la interpretación de los actores es digna de mención. Me parece una decisión acertada la utilización de actores jóvenes. La "inexperiencia" de estos; establece un paralelismo con los personajes a los que dan vida: jóvenes soldados que se han visto obligados a combatir en una guerra en la que el enemigo está mucho mejor preparado y cuenta con más conocimientos.
Tom Hardy, (que va camino de convertirse en uno de mis actores preferidos), realiza bien su papel, lo que le permite la pequeña cabina de su Spitfire. Su asociación con Nolan ya es bastante usual.
El joven Fionn Whitehead, para mi desconocido, no me llega a gustar del todo. En algunos momentos me parece un tanto inexpresivo. Un poco más de vidilla a un personaje que se está jugando la vida no hubiese venido mal.
La banda sonora es magnífica en la gran mayoría de sus puntos. Para empezar, Hans Zimmer es un compositor como la copa de un pino y en Dunkerque realiza un estupendo trabajo, pero no ha sido su mejor obra. Hay momentos en la película en los que no consigue atraparme del todo y sé que la música tiene gran parte de la culpa. Son detalles menores suficientemente importantes para remarcarlos.
En cuanto a ambiente sonoro, efectos y ruido; la película aquí es sobresaliente. Las explosiones, el vuelo de los cazas, el mar, los barcos; todos te llevan de cabeza al Canal de la Mancha.
El último punto destacable de la banda sonora son los diálogos, apenas hay y es algo que me ha sorprendido. Se trata de una película bélica así que los gritos, ordenes o comentarios deberían ser la tónica general de la narrativa, pero no es así. Me encanta cuando en el cine se utilizan los recursos visuales para hacer llegar al espectador lo que el director quiere expresar. Sin embargo, en Dunkerque tengo una opinión dividida ya que considero que parte de ese efecto sobrecogedor y brutal acerca de la guerra es conseguido gracias a la ausencia de diálogos, pero en unas cuantas ocasiones me parece que las escenas se quedan un tanto vacías al no contar con la palabra de algún personaje.
Entonces, ¿verdaderamente es Dunkerque una experiencia inmersiva? Pues como muchas de las opiniones que he escrito aquí, vuelvo a estar indeciso en lo que respecta a lo que me ha transmitido el filme. Creo que la intención de transportar al espectador a la Segunda Guerra Mundial está ahí y en algunos momentos se puede sentir; pero me falta algún que otro elemento, algo más. No sabría decir el qué, lo siento.
Al tratarse de una apuesta diferente y que rara vez hemos visto en el cine bélico hay cosas que no terminan de cuadrarme, pero supongo que es porque no estamos acostumbrados a esta visión de la guerra en el cine.
Como cierre decir que Dunkerque me ha parecido una película excelente y recomiendo ir a verla al cine (cuando no haya gente en la sala) para intentar sumergirte en esas agitadas aguas entre Francia y la Gran Bretaña.
Me dejo muchas cosas en el tintero, pero estamos en verano hay que relajarse un poco.





